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Tatuaje Japones

Descubre tatuadores y estudios expertos en estilo de tatuaje japones

¿Que es el tatuaje japones?

Japón atesora una tradición secular en la realización de tatuajes corporales, pudiéndose detectar su uso remoto por motivos religiosos y de significación del estatus social de manera similar a otras culturas ancestrales.
A partir del siglo XVII aparece muy ligado a la cultura samurai, diversificándose los temas y sentándose las bases icónicas del tatuaje japones tradicional, hecho a mano (‘tebori’), usándose técnicas como el ‘irezumi’ que viene a significar literalmente inocular tinta bajo la piel. Con todo, durante el último tercio del siglo XIX hasta entrado el siglo XX la llegada del periodo Meiji, denominado así por el emperador homónimo, va a suponer una fuerte restricción para la elaboración de tatuajes dentro de un contexto general de supresión de determinadas prácticas culturales por considerarlas atrasadas, buscándose una pretendida modernización de Japón dejando atrás su aislamiento feudal, para lo que se percibió como necesario asumir los valores occidentales en un sentido amplio, que abarcaba también el ámbito estético.
Paradójicamente muchos de los visitantes extranjeros de Japón quedaban fascinados por los tatuajes japoneses y los demandaban, pero lo cierto es que estuvieron muy restringidos hasta las disposiciones de las fuerzas de ocupación tras la II Guerra Mundial, quedando hasta entonces el uso del tatuaje japones limitado a ciertos grupos como la ‘Yakuza’, la mafia japonesa cuyos integrantes van a tatuarse la piel como signo distintivo en un uso similar al que podemos encontrar en la actualidad en otras bandas como puede ser el caso de las ‘maras’ de origen centroamericano, con la diferencia de que los integrantes de estas últimas sí llegan a realizarse tatuajes en cuello y cara mientras que los Yakuza lo podían hacer como máximo cubriendo todo el cuerpo a excepción de una franja central en el torso, con la finalidad de que el tatuaje no fuese visible cuando llevasen kimono.
La técnica tradicional ‘irezumi’ de tatuaje artesanal aunque todavía se practica va cayendo en desuso a favor de la realización de tatuajes con máquinas, dado lo costoso en tiempo y dinero que resulta el tatuaje japones hecho a mano, aunque puede darse también una combinación de ambos métodos, a la manera en la que los han mezclado tatuadores icónicos como Horiyoshi III, representante de una estirpe concebida como un gremio artesano en el que los maestros van inoculando su legado a sus discípulos, gozando en la actualidad Horiyoshi III de un prestigio tan grande que incluso tiene un museo dedicado en Yokohama, siendo también artistas reconocidos su pupilo Horikata, además de otros maestros como, por ejemplo, Horken II y Horimyo, tendiendo todos ellos ya, eso sí, a la elaboración de tatuajes con máquinas eléctricas.
Lo que sí sigue perviviendo con fuerza es el universo temático y simbólico del tatuaje japones, esa manera tan característica de representar los rasgos en las figuras, así como el colorido peculiar de sus creaciones, aunque como es lógico nos podemos encontrar con propuestas más vanguardistas y rupturistas en todos los sentidos.
Los tatuajes japoneses recrean dragones concebidos sin la carga negativa que le suelen atribuir las culturas occidentales, tributarias de viejos relatos en los que estos animales mitológicos raptaban a muchachas que debían ser rescatadas por el héroe, existiendo también una versión religiosa que recoge la pugna de San Jorge con el dragón, mientras que el tatuaje japones se recrea más en su vertiente de fuerza benéfica, pudiendo suponer el estadio último de transformación de un pez como el Koi, de representación recurrente también, dentro de un metamorfosis a la que se le atribuye un significado metafórico que alude a las posibilidad de crecimiento personal si se salvan las dificultades, a la manera de los kois arrojados al río que si soportan las corrientes pueden volver transformados en dragones.
En unos atributos simbólicos que tendrían su versión más feminizada con las representaciones de la flor de loto, que florece derrochando hermosura pese a crecer en condiciones adversas. Los tatuajes de samuráis y de geishas también suelen ser referenciales, así como los tigres que de igual manera son representados de manera positiva, aglutinando fiereza e instinto protector.
En reverso tenebroso, nos podemos encontrar con representaciones de espíritus maléficos como los Oni o las Hannya, mujeres que por una pasión desordenada o mal canalizada adquirieron atributos monstruosos, como es el caso de Kiyohime que pagó su amor imposible y obsesivo por un monje, o bien representaciones icónicas cuyo tema penaliza aspectos como la codicia, simbolizada por Tamatori Hime que fue capaz de herirse para poder albergar en su cuerpo una perla robada al señor de las aguas subterráneas.
Serpientes, motivos religiosos así como nuevas aportaciones derivadas de la cultura manga son también algunos de los temas que nos podemos encontrar en los tatuajes de estilo japonés, que conforman un universo fascinante, siendo una manifestación más de una cultura como la japonesa cuya riqueza, detallismo y sutileza nos ha embaucado desde tiempos inmemoriales.

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